Domingo fundó una familia "predicadora" lanzándose él mismo a predicar con audacia y desde la vida el "nombre de Cristo" en el difícil y crítico siglo XIII, en el que la Iglesia y sus pastores se apacentaban a sí mismos, y en el que, como siempre, los más débiles, los carentes de cultura y de medios, los excluidos de la sociedad se veían zarandeados por los vaivenes de los intereses de los poderosos y por la influencia de las herejías que confundían al pueblo de Dios dispersando a los cristianos.
Nuestra sociedad actual, tiene rasgos muy similares -pero en moderno- a los de su época, y por tanto, su familia tiene que coger su antorcha y continuar con su misión. Ser hoy "predicadores" -como él nos quiso-. nos obliga a aceptar el desafío y la urgencia de ser portadores/as de una palabra liberadora. Sí, ser de la familia de Domingo hoy nos desafía a aceptar ser profetas en medio del mundo del evangelio de la vida y del amor; ser portadores/as de una palabra liberadora; ser itinerantes para no estancarnos nunca en estructuras caducas y en "valores" que son secundarios.
El capítulo de Walberberg, nos recordaba que como predicadores proféticos los dominicos (todos, hermanas, monjas, frailes y seglares) debemos realizar la misión de predicar con la Biblia en una mano y el periódico en la otra. Dicho de otra manera, debemos analizar la situación que nos rodea, sea de la sociedad, sea del país, sea de la comunidad y su entorno, de la familia y sus relaciones, y desde ellas leer los signos de los tiempos, para después tratar de iluminar esa realidad con la luz de la palabra de Dios. Esta Palabra confirma el bien, condena el mal. Le incumbe al profeta, y por tanto al dominico/a de hoy: ANUNCIAR Y DENUNCIAR.
Si deseas conocernos mejor, o si estás interesado/a en reflexionar sobre el carisma dominicano, su encarnación en los frailes, las monjas, las distintas congregaciones de hermanas o de los laicos dominicos puedes entrar en las páginas de Familia Dominicana, allí encontrarás abundante información, sobre el carisma dominicano, sus concreciones y los elementos esenciales de nuestra vida, a saber: oración comunitaria, vida en común, estudio... Y ya sabes cualquier aclaración que precises puedes hacerlo hablando con cualquier dominico o dominica o si lo prefieres también por correo electrónico. Y ¡feliz navegación!